La profundidad de la crisis

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Enrique Quemada
20:22 22-02-2009

Hemos vivido durante los últimos 15 años la mayor burbuja financiera de la historia de la humanidad. A ello han contribuido varios factores.

Por un lado la aparición de la titulización de activos. La titulización permite convertir un activo no negociable (por ejemplo una hipoteca) en un titulo negociable (un bono).

Los reguladores permitieron a los bancos que los activos titulizados no tuvieran que cumplir con los requisitos de capital mínimo, de esta manera los bancos podían titulizar todo lo que quisieran sin tener que captar (como sucede en los demás préstamos bancarios) recursos propios para su balance. Esto les permitía prestar lo que quisieran, sin límite.

Esto se aceleró con la brusca bajada de tipos de interés a principios de la década. Por un lado, al bajar los tipos de interés los márgenes de los bancos se estrechaban y se veían incentivados a buscar fuentes alternativas de rentabilidad, en la titulización encontraron una y muy buena.

Para colmo, los bajos tipos de interés dispararon el mercado de crédito hipotecario e hicieron más atractiva la titulización hipotecaria y su empaquetamiento en derivados de crédito. Todo el mundo quería invertir en casas y los bancos encantados de prestar, luego lo titulizaban y punto.

Para que veamos la magnitud, se han emitido 681 trillones de dólares en derivados de crédito (10 veces la generación de riqueza anual de toda la economía mundial). De estos, más de 40.000 estaban catalogados por las agencias de calificación como “AAA” en enero de 2007. En esa misma fecha solo 11 empresas en el mundo alcanzaban esa calificación crediticia. Es decir, era considerado más seguro invertir en un derivado de crédito que tenía embebido dentro de él cientos de hipotecas dadas a pobres o a gente de dudosa capacidad de repago que en muchas de las grandes corporaciones internacionales.

Al darse cuenta en junio del 2007 la gente que eso es absurdo, comenzó a caer a plomo el valor de esos derivados, para colmo la opacidad de estos instrumentos contribuyó a magnificar la crisis de confianza. Los precios estaban sostenidos por la confianza y mientras todos los participantes del mercado confiasen en que el precio de las casas subía y los derivados valían lo que los bancos emisores les habían dicho, todo iba bien. De repente, desaparece esa confianza y todo se desploma.

La burbuja de los 681 trillones en derivados era una ilusión, el pánico se esparce por el mundo.

El dinero que se había prestado a los que se compraron las casas está todavía circulando por la economía, los que lo tomaron prestado, sencillamente no lo están devolviendo a los bancos, estan como mucho devolviendo a los bancos las llaves de unas casas que, en realidad, valen mucho menos que el dinero prestado. Las pérdidas para los bancos se hacen descomunales.

Como los bancos han vendido esos derivados “triple A” a compañías de seguros y a otros bancos (alemanes, franceses, belgas, suizos,…) las pérdidas se esparcen por el sistema financiero mundial. Ahora se están nacionalizando bancos (muchos de ellos en quiebra) como fórmula de limpiar el sistema financiero mundial.

A fecha diciembre del 2008, el importe total de pagos, préstamos, garantías y compromisos que han asumido la FED y el Tesoro americano para rescatar a las entidades financieras alcanza 8,5 trillones americanos de dólares (la mitad del PIB del país).

La burbuja era demasiado grande, ha explotado abriendo una gran herida en el sistema y la hemorragia continúa.

Fuente: Expansión

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